
Conocí a Ramon Costa hace ya unos cuantos años. Fue de una manera peculiar. Estaba a punto de hacer mi segundo viaje a Marruecos y el primero al desierto. En aquella época Merzouga no era lo que es era, y habían unos pocos albergues. En un recorte de prensa aparecía Ramon explicando que estaba apoyando a una familia local en Merzouga a montar un albergue. Me gustó la historia.