
Roger Federer se proclamó campeón del Open de Australia 2010 tras doblegar en la final a Andy Murray. El suizo, con un juego más práctico que brillante, se deshizo de uno de esos jugadores que se presenta como alternativa al trono mundial, pero al que aún le queda por madurar. Mientras, tendrá que seguir viendo como la excelencia de Basilea acumula cetros en su vitrina y récords en su historial.